En la búsqueda de Dios, no podemos escatimar esfuerzo y tiempo, también deberíamos entregarnos por completo, despojarnos de las reservas que a menudo colocamos para justificar nuestra poca perseverancia y deseos de conocerlo. En realidad creo que colocamos empeño y ahínco solo en las cosas que realmente queremos, es como el deportista que sabe que no conseguirá la medalla solamente con quererla, tendrá que entrenar mucho y dedicar tiempo, aplicándose en lo que le compete.
Muchas veces encuentro que la Iglesia esta en una posición de saberlo todo, pareciera que el texto de Apocalipsis sobre la Iglesia de Laodicea refleja en parte su patología.
“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” [1]
Ese es el asunto, tener o no tener necesidad, pareciera que la carencia de la Iglesia de Laodicea fue totalmente suplida, al parecer estaban totalmente satisfechos con los logros alcanzados, demostrando con esto que les faltaba una real necesidad de la presencia de Dios, que la búsqueda de la comunión con su Espíritu no estaba en la agenda del directorio, lo importante para ellos era; ni muy adentro para no quemarse, ni muy afuera para no enfriarse. Creo sin miedo a equivocarme que las metas que la Iglesia se impuso fueron logradas, ya que la administración eclesiástica era eficiente y sin duda alguna la evaluación que se hizo fue optima “Yo soy rico...”[2], pero el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, “dice esto”[3], trayéndonos a colación que el dueño de la obra no era el ángel de la Laodicea, alguien mas tenia una opinión al respecto y este era el propio fundador de tan magna construcción. Por esta razón se refiere al estado de tibieza espiritual con las siguientes declaraciones; “tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”[4] Con esto, el Verdadero deja claro, que no esta muy interesado en los logros alcanzados, si estos no contemplan una profunda comunión con su Espíritu. El rito de cumplir la agenda de actividades no es su pasión. Parece que la riqueza que habían alcanzado les había quitado todo tiempo y posibilidad para cenar juntos, por esta razón nuestro Dios toma la iniciativa; “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”[5]
Arquipo, hijo de Filemon[6] fue el primer Obispo de la Iglesia de Laodicea, y se conjetura que 30 años antes había recibido una amonestación de parte del Apóstol Pablo de su necesidad de activarse con diligencia en su ministerio[7]. Notemos que el Amen le esta hablando al Angel de la Iglesia, debería entenderse entonces que la iglesia no tiene nada que ver en este asunto, la tibieza espiritual es del líder y no necesariamente de las personas que son pastoreadas por él. Pero en este caso el Señor sé esta dirigiendo al ángel como la encarnación y representante de la iglesia. El ministro principal es responsable de su rebaño, si deja de amonestar a los miembros que lo forman.[8] Pero también es cierto, en el mismo texto de Apocalipsis, que la presencia de Dios no esta supeditada al líder. Si miramos con atención el adjetivo griego, nos damos cuenta que esta en singular, refiriéndose al ángel de la iglesia, pero cuando el Señor dice que esta a la puerta y llama, añade, “si alguno oye mi voz...”. Por esto digo que no hay excusa para no estar ardiendo con el fuego del avivamiento, aunque nuestros lideres no quieran nada con la presencia de Dios, aunque el representante de la Iglesia de Laodicea quiera continuar en su estado de tibieza espiritual, el Espíritu Santo nos revela a través de una invitación que no pasa por la burocracia eclesial, ni por las buenas disposiciones humanas, tampoco esta restringida a la agenda denominacional, ni al calendario de las actividades de la Iglesia local, tampoco esta supeditada al si o al no de cualquier líder, sino mas bien esta tan cerca como de un, “si alguno oyere mi voz”, cualquiera sea que se disponga, no importando la responsabilidad que ejerza dentro de la iglesia, si se sienta adelante o atrás en el templo, si es o no amigo del pastor. Esta es una invitación para usted, para mí, para los grandes líderes espirituales, para todos los que quieran escuchar la voz de Dios.
De lo único que se debe tener cuidado, es que no nos pase lo mismo que le paso a la Sulamita en Cantar de los Cantares[9], que a mi parecer tiene mucho que ver con el texto que estamos viendo. El amado metió la mano en el cerrojo después de llamar a su amada, pero halló la puerta cerrada, ella estaba dormida, pero velaba en su corazón, eso nos demuestra que no basta tener solo una actitud de corazón, de nada sirve la buena disposición, sin una acción a buscarlo. Siempre estamos diciendo mañana comenzare a orar, mañana haré ayuno, mañana comenzare a comprometerme con el Señor y todos sabemos que ese día nunca llega. La Sulamita tenia un pretexto para no abrir, estoy desnuda ¿cómo me he de vestir?, estoy descalza ¿cómo me he de ensuciar mis pies? Perdió la gran oportunidad de pasar de un simple deseo a tener una real comunión con su amado. A ella se le hizo tarde cuando decidió abrir, su amado se había ido.
Cuando el Espíritu Santo nos llama para la comunión debemos estar dispuestos, expectantes, detrás de la puerta para cuando él llame. Sabe lo triste que es, no ser esperado por nadie. Siento una tremenda alegría cada vez que llego a casa, ya que se que hay alguien que me espera. Mis hijos se me lanzan a los brazos al llegar a casa después de un arduo día de trabajo, mi hijo mas pequeño comienza a zapatear el suelo al ver el auto estacionarse en frente de casa y llora cuando cada día tengo que partir, llora usted cuando la presencia del Espíritu falta en su corazón, cuando tiene que predicar un sermón el día domingo y siente que la presencia de Dios no está ardiendo en su corazón, llora usted cuando hizo todo lo humanamente posible para preparar la predicación y nada vien y solo le resta el famoso sistema de copiar y pegar, de los comentarios bíblicos, llora usted por la presencia de Dios, anhela profundamente oír la voz del Espíritu.
Pr Alvaro Retes
(parte de un libro, que el pastor Alvaro esta escribiendo)Muchas veces encuentro que la Iglesia esta en una posición de saberlo todo, pareciera que el texto de Apocalipsis sobre la Iglesia de Laodicea refleja en parte su patología.
“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” [1]
Ese es el asunto, tener o no tener necesidad, pareciera que la carencia de la Iglesia de Laodicea fue totalmente suplida, al parecer estaban totalmente satisfechos con los logros alcanzados, demostrando con esto que les faltaba una real necesidad de la presencia de Dios, que la búsqueda de la comunión con su Espíritu no estaba en la agenda del directorio, lo importante para ellos era; ni muy adentro para no quemarse, ni muy afuera para no enfriarse. Creo sin miedo a equivocarme que las metas que la Iglesia se impuso fueron logradas, ya que la administración eclesiástica era eficiente y sin duda alguna la evaluación que se hizo fue optima “Yo soy rico...”[2], pero el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, “dice esto”[3], trayéndonos a colación que el dueño de la obra no era el ángel de la Laodicea, alguien mas tenia una opinión al respecto y este era el propio fundador de tan magna construcción. Por esta razón se refiere al estado de tibieza espiritual con las siguientes declaraciones; “tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”[4] Con esto, el Verdadero deja claro, que no esta muy interesado en los logros alcanzados, si estos no contemplan una profunda comunión con su Espíritu. El rito de cumplir la agenda de actividades no es su pasión. Parece que la riqueza que habían alcanzado les había quitado todo tiempo y posibilidad para cenar juntos, por esta razón nuestro Dios toma la iniciativa; “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”[5]
Arquipo, hijo de Filemon[6] fue el primer Obispo de la Iglesia de Laodicea, y se conjetura que 30 años antes había recibido una amonestación de parte del Apóstol Pablo de su necesidad de activarse con diligencia en su ministerio[7]. Notemos que el Amen le esta hablando al Angel de la Iglesia, debería entenderse entonces que la iglesia no tiene nada que ver en este asunto, la tibieza espiritual es del líder y no necesariamente de las personas que son pastoreadas por él. Pero en este caso el Señor sé esta dirigiendo al ángel como la encarnación y representante de la iglesia. El ministro principal es responsable de su rebaño, si deja de amonestar a los miembros que lo forman.[8] Pero también es cierto, en el mismo texto de Apocalipsis, que la presencia de Dios no esta supeditada al líder. Si miramos con atención el adjetivo griego, nos damos cuenta que esta en singular, refiriéndose al ángel de la iglesia, pero cuando el Señor dice que esta a la puerta y llama, añade, “si alguno oye mi voz...”. Por esto digo que no hay excusa para no estar ardiendo con el fuego del avivamiento, aunque nuestros lideres no quieran nada con la presencia de Dios, aunque el representante de la Iglesia de Laodicea quiera continuar en su estado de tibieza espiritual, el Espíritu Santo nos revela a través de una invitación que no pasa por la burocracia eclesial, ni por las buenas disposiciones humanas, tampoco esta restringida a la agenda denominacional, ni al calendario de las actividades de la Iglesia local, tampoco esta supeditada al si o al no de cualquier líder, sino mas bien esta tan cerca como de un, “si alguno oyere mi voz”, cualquiera sea que se disponga, no importando la responsabilidad que ejerza dentro de la iglesia, si se sienta adelante o atrás en el templo, si es o no amigo del pastor. Esta es una invitación para usted, para mí, para los grandes líderes espirituales, para todos los que quieran escuchar la voz de Dios.
De lo único que se debe tener cuidado, es que no nos pase lo mismo que le paso a la Sulamita en Cantar de los Cantares[9], que a mi parecer tiene mucho que ver con el texto que estamos viendo. El amado metió la mano en el cerrojo después de llamar a su amada, pero halló la puerta cerrada, ella estaba dormida, pero velaba en su corazón, eso nos demuestra que no basta tener solo una actitud de corazón, de nada sirve la buena disposición, sin una acción a buscarlo. Siempre estamos diciendo mañana comenzare a orar, mañana haré ayuno, mañana comenzare a comprometerme con el Señor y todos sabemos que ese día nunca llega. La Sulamita tenia un pretexto para no abrir, estoy desnuda ¿cómo me he de vestir?, estoy descalza ¿cómo me he de ensuciar mis pies? Perdió la gran oportunidad de pasar de un simple deseo a tener una real comunión con su amado. A ella se le hizo tarde cuando decidió abrir, su amado se había ido.
Cuando el Espíritu Santo nos llama para la comunión debemos estar dispuestos, expectantes, detrás de la puerta para cuando él llame. Sabe lo triste que es, no ser esperado por nadie. Siento una tremenda alegría cada vez que llego a casa, ya que se que hay alguien que me espera. Mis hijos se me lanzan a los brazos al llegar a casa después de un arduo día de trabajo, mi hijo mas pequeño comienza a zapatear el suelo al ver el auto estacionarse en frente de casa y llora cuando cada día tengo que partir, llora usted cuando la presencia del Espíritu falta en su corazón, cuando tiene que predicar un sermón el día domingo y siente que la presencia de Dios no está ardiendo en su corazón, llora usted cuando hizo todo lo humanamente posible para preparar la predicación y nada vien y solo le resta el famoso sistema de copiar y pegar, de los comentarios bíblicos, llora usted por la presencia de Dios, anhela profundamente oír la voz del Espíritu.
Pr Alvaro Retes
[1] Apocalipsis 3:17, Revisión de 1960
[2] Ibid
[3] Apocalipsis 3:15
[4] Apocalipsis 3:17
[5] Apocalipsis 3:20
[6] Filemon 2
[7] JAMIESON, Roberto; FAUSSET, A. R.; BROWN, David; “Comentario Exegetico y Explicativo de la Biblia”, Tomo II: El Nuevo Testamento, Ed. CBP, 1959, pg. 777.
[8] Ibid
[9] Cantar de los Cantares 5:2 - 8
1 comentario:
Estoy contenta que podamos a traves de este medio intercambiar opiniones de la palabra de Dios.
es verdad, somos demasiado comodos en nuestra caminar, es necesario aprender de él y crecer dia a dia, buscarle como una necesidad vital. Dios nos ayude y podamos crecer pero, como decía ayer la palabra en unidad como iglesia, siendo humildes y mansos.
muchas bendiciones.
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